¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos mapas parecen obras de arte y otros simplemente… no? Resulta que el secreto no está solo en los datos que representan, sino en algo tan simple (y complejo a la vez) como el uso del color. Los colores en un mapa no son solo para que se vea «bonito»; tienen un propósito funcional gigante: guiar nuestra atención, transmitir información clara y, en muchos casos, evocar emociones. Es como si cada tonalidad fuera un superhéroe silencioso que nos ayuda a entender el mundo sin tener que leer párrafos interminables.

El artículo «The Use of Color in Maps» de Morphocode es una joyita para los amantes de los mapas. Te lleva de la mano a través de cómo los colores pueden transformar un simple conjunto de datos en una herramienta visual poderosa. Por ejemplo, mencionan cómo los colores cálidos (como el rojo o el naranja) suelen usarse para destacar áreas críticas o peligrosas, mientras que los tonos fríos (azules y verdes) son perfectos para transmitir calma o neutralidad. Esto no es casualidad; es diseño intencional.
También se explica cómo las paletas de colores secuenciales o divergentes pueden ayudarte a interpretar patrones de datos de manera intuitiva. Por ejemplo, un mapa con una gradación de azul a rojo puede mostrarte de un vistazo cómo aumenta la temperatura en una región. ¡Es como leer una historia visual!
Resulta que en el siglo XIX, con las nuevas técnicas de impresión, los mapas se volvieron más coloridos y precisos. Antes eran más monocromáticos, pero con litografía y esas cosas, empezaron a usar tonos para mostrar elevaciones (piensa en marrones para montañas y verdes para llanuras). El artículo menciona cómo hoy los GIS (sistemas de información geográfica) llevan eso al siguiente nivel, dándonos mapas digitales que cambian de color según lo que quieras ver.
Adicional se toca un tema clave: la accesibilidad. No todos ven los colores de la misma manera, así que elegir combinaciones inclusivas (como evitar el clásico rojo-verde para daltonismo) es fundamental. Esto no solo hace que los mapas sean más útiles, sino también más justos.
¿Cómo hacer mejores mapas?
Si te gusta hacer mapas (o solo quieres dejar de perderte en los que ves), aquí van algunos consejos:
- Menos es más: No uses una paleta de 20 colores si puedes lograr lo mismo con 5.
- Piensa en la accesibilidad: Usa herramientas como ColorBrewer para elegir colores inclusivos.
- Respeta la jerarquía: Los colores deben guiar la lectura del mapa, no complicarla.
- Evita combinaciones engañosas: Un rojo intenso puede hacer pensar en peligro, incluso si el dato no lo justifica.

Aquí tienes algunas recomendaciones y herramientas online que te pueden ser útiles:
- ColorBrewer: Genial para seleccionar esquemas cromáticos efectivos y accesibles.
- Mapbox Studio: Permite personalizar mapas con control total sobre colores y estilos.
- QGIS: Software gratuito de SIG con opciones avanzadas de estilización.
- Carto: Plataforma poderosa para visualización y análisis geoespacial.
- Adobe Color: Perfecto para crear combinaciones de colores armoniosos y experimentar con diferentes esquemas.
- Coolors: Una app web genial para generar paletas de colores de manera rápida y sencilla.
- Datawrapper: Una plataforma que no solo te ayuda a crear mapas, sino que también ofrece sugerencias de colores basadas en buenas prácticas.
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