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Una tatuadora filipina de 100 años transformó su aldea en una meca

Tatuadora de 100 años
Jes Aznar

Arte

Una tatuadora filipina de 100 años transformó su aldea en una meca

Recientemente el New York Times publico un articulo sobre María Fang-od Oggay, quien a sus 100 años de edad es una artista de los tatuajes.

The New York Times:

BUSCALAN, Filipinas — Cada mañana despierta al amanecer y mezcla una tinta hecha de hollín de pino y agua. Inserta una espina de un árbol de cítricos en un junco, se sienta en un banco pequeño y, doblada como un grillo, tatúa a mano en las espaldas, muñecas y pechos de las personas que acuden a verla desde lugares tan lejanos como México y Eslovenia.

La mujer, María Fang-od Oggay, suele hacer catorce tatuajes antes del almuerzo; no es una mala jornada de trabajo para alguien que dice tener cien años de edad. Además, ella sola ha mantenido viva una antigua tradición y, en el proceso, transformó a esta remota aldea ubicada en la cima de una montaña en la meca de los turistas que buscan aventuras y un tatuaje único en su piel.

Fang-od, también llamada Whang-od, es una artista de los tatuajes rituales de la tribu Butbut del grupo étnico kalinga en el norte de Filipinas. Cuando llegaron los españoles en 1521, los tatuajes estaban extendidos en todas las islas que al final se convertirían en Filipinas. A lo largo de siglos, desalentada por las potencias coloniales y las doctrinas católicas, la tradición se desvaneció.

Fang-od pertenece a la última generación que porta un conjunto completo de tatuajes tradicionales y es una de las pocas personas que recuerdan cómo se hacían.

No era conocida fuera de su provincia hasta que un antropólogo estadounidense, Lars Krutak, la incluyó en su serie documental de 2009, Tattoo Hunter. Actualmente, esta mujer es el principal motivo de la avalancha de personas que visitan la región con el fin de tener uno de sus tatuajes rituales.

Me parece asombroso como gracias a un documental, que dio a conocer a esta peculiar artista del tatuaje, se crearan mejoras en el ámbito económico tanto para la artista y su familia como para la aldea gracias a la fluencia turística que se genero desde que se supo de la existencia de Fang-od.

Sin embargo, el éxito de Fang-od ha inspirado a una generación más joven para aprender la tradición. Uno de ellos es Den-den Wigan, de 22 años de edad, de la aldea vecina de Ngibat, descendiente del hombre que tatuó a Fang-od. Él aprendió el arte de ella y ahora realiza tatuajes en una galería de arte en las afueras de Manila.

“Quiero continuar la tradición que dejó mi abuelo para que no desaparezca de nuestra cultura”, dijo.

Lo mejor de todo es el interés que se creo por las nuevas generaciones de aprender esta tradición y así mantener vivo este arte ritual tradicional.

Lee el articulo completo en The New York Times en Español…

Creador de Ente Urbano.
Apasionado por el diseño y la arquitectura.
Amante de los animales y la naturaleza.
Fan de los tatuajes y piercings.
Adicto a los #garabatuz

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